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Museo Antropológico de Quíbor "Prof. Francisco Tamayo"

Agricultura

La agricultura prehispánica significó transformaciones, a largo plazo, de la estructurado la sociedad y un nuevo tipo de relación con el medio ambiente. Para entender su importancia en las sociedades antiguas se debe diferenciar entre domesticación, cultivo y agricultura. La domesticación es el proceso biológico de cambios en los genotipos y características físicas de las plantas, que las hace dependientes de los humanos para su reproducción. Frecuentemente no es intencional y resulta de la interacción continua entre los humanos y los ancestros de las plantas domesticadas. El cultivo es la intervención humana intencional que incluye acciones como la preparación de los huertos y campos, la siembra, la cosecha y el almacenamiento de semillas u otras partes de las plantas. La agricultura significa un conjunto de cambios profundos en el uso de la tierra y en la economía, que pasa de una distribución comunal a la acumulación familiar o individual y en algunos casos da lugar a la acumulación de riqueza y a la aparición de jerarquías a nivel individual, doméstico y de linajes.

La agricultura prehispánica en Lara.

La producción de alimentos basada en el cultivo de plantas fue un proceso que se inició al menos hacia el 400 antes de Cristo, cuando tienen evidencias ciertas de poblaciones sedentarias, ceramistas y que utilizaban artefactos de piedra para la molienda de granos. Sin embargo, no puede descartarse que el manejo de las plantas por parte del hombre prehispánico haya comenzado mucho antes, a partir de la utilización que los grupos cazadores recolectores hacían de diversas plantas de utilidad para el uso humano. El uso, domesticación cultivo de plantas fue un largo proceso de cientos de años, que se extendió durante toda la época prehispánica y sobre la que basaron inicialmente los conquistadores el proceso de ocupación del territorio de fundación de centros poblados. La Descripción de la Ciudad del Tocuyo, escrita en 1578 decía que los indios sembraban maíz, yuca batatas, mameyes, anones, guanábanas, papayas, aguacates, ciruelas, guayabas, pinas, auyamas, hierba-mora, apios, caráotas, entre otras. En la Relación Geográfica de la Nueva Segovia de Barquisimeto, de 1579, se indicaba que «el grano que se da en esta tierra de Nueva Segovia, es: maíz-yucatán y maíz-cariaco... El cariaco viene a tres meses, por ser maíz más doncel y natural de esta tierra.. yucatán tarda cinco meses, y es maíz venido de fuera de esta tierra»

 

La agricultura prehispánica en el valle de Quíbor Hachas

Las evidencias arqueológicas relacionadas con la agricultura prehispá­nica en el valle de Quíbor se refieren exclusivamente al cultivo del maíz, aunque es posible que otras plantas formaran parte de las espe­cies cultivadas como sucedía en los valles de El Tocuyo y del Turbio. Las evidencias de maíz prehispánico halladas en el valle de Quíbor provienen de los sitios El Botiquín, El Tiestal, y La Tigrera y consisten en mazorcas carbonizadas, correspondientes a razas primitivas como la "Pollo". El Botiquín y EI Tiestal son sitios de habitación con montículos, ubicados en la zona plana del valle, mientras que La Tigrera se encuentra en el piedemonte al sur deja planicie. El Botiquín ha sido fechado entre el 750 y el 950 después de Cristo y en él reali­zaban actividades relacionadas con la extracción de sal de tierra. El Tiestal posee fechados que lo ubican entre 1500 y 1800 después de Cristo, mientras que de Ojo de Agua y La Tigrera no se poseen dataciones absolutas, aunque se estima su ubicación cronológica entre 1000 y 1500 después de Cristo. A los testimonios arqueológicos del cultivo del maíz se añaden los dejados por los documentos coloniales. En 1545 Galeotto Cey, uno de los fundadores de El Tocuyo, señalaba que en el trayecto hacia el valle donde se fundaría aquella ciudad «llega­mos a ciertos llanos que los indios llaman las sabanas de Quibor donde estuvimos 10 días, trayendo mucho maíz de las montañas que hay alrededor, pobladas y cultivadas por diversas naciones de indios ».

El manejo del agua.

En el estado Lara hay testimonios de construcciones para el control, manejo y aprovechamiento de las aguas corrientes de las quebradas naturales, de las aguas que escurren de los cerros en épocas de lluvias y para aprovechar, durante los meses de sequía, el agua acu­mulada en zonas cienagosas durante la estación lluviosa. Para el uso de las aguas de escorrentía se hicieron terrazas en laderas y camellones o muros de drenaje y para aprovechar las aguas de lluvia estancadas se construyeron montículos. Las terrazas para el cultivo son circulares, con diámetros que oscilan entre 1 y 2 metros, fabrica­das con piedras seleccionadas y acuñadas adecuadamente. Los muros de drenaje, asociados a las terrazas, fueron fabricados con rocas que oscilan entre 50 centímetros y 3 metros de longitud, cemen­tadas con tierra apisonada. Cortan las pendientes en forma transversal longitudinal y oblicuaren recorridos que alcanzan hasta los 600 metros de desarrollo. Los montículos artificiales se ubican en los bordes de zonas pantanosas y sus dimensiones varían entre los 3 y 10 metros de longitud y de 1 a 2 metro de altura. Algunos de estos sis­temas son mencionados en los documentos coloniales, como la Relación Geográfica de la Nueva Segovia de Barquisimeto, de 1579, que al referirse río Bariquisimeto (Turbio) y su valle dice: «Tiene este río grandes vegas de regadíos, donde siembran los naturales y los españoles ahora, y son en tanta cantidad los regadíos que duran tres leguas río abajo y río arriba de esta ciudad. Dase en estos regadíos gran cantidad de maíz, por ser la tierra muy fértil».

Mortero

Monticulo

Monticulo

ARTEFACTOS PARA SIEMBRA.

HACHAS

Se utilizaban para la tala de árboles, cuando se preparaban los campos de cultivo.

A los árboles se les hacía un surco en su parte inferior, a fin de que se secaran. Luego se les prendía fuego y eran derribados con las hachas de piedra. Para evitar la propagación del fuego se colocaba musgo o arcilla en la base del árbol.


Hacha


ENMANGAMIENTO DE HACHAS Y AZADAS

Los mangos para las hachas podían tener forma de horqueta o eran perforados en uno de sus extremos. En ambos casos, el artefacto se fijaba amarrándolo con una cuerda que luego era cubierta con resina.



AZADAS

Se utilizaban para roturar y remover la tierra, luego de desmontar los espacios destinados a la siembra.


Las azadas eran enmangadas utilizando una rama codada, de manera que recibiese el artefacto, el cual era amarrado con cuerdas y recubierto con resinas.


ARTEFACTOS PARA PROCESAMIENTO

METATE Y MANO DE MOLER GRANOS


Para la trituración de granos, se utilizaba un objeto llamado metate, de forma cóncava, sobre el que se colocaban los granos a triturar y un objeto llamado mano, que se hacía de zar sobre el metate. Las manos de moler se fabricaban a partir de cantos rodados que eran modificados y tenían formas variadas: semiesféricas, ovoides, aplanadas, etc.


El riego prehispánico en el valle de Q u i b o r

En el piedemonte sur del valle de Quíbor se encuentra un complejo sistema de terrazas artificiales, canales de riego y depósitos para el almacenamiento y control de aguas estacionales. Este sistema de terrazas tiene una extensión aproximada de 10 hectáreas y se ubica entre 800 y 900 metros sobre el nivel del mar, en pendientes que i oscilan entre los 40 y 45 grados. Las terrazas, construidas con piedras, son de dos formas: semicirculares y lineales. Las primeras tienen diámetros que varían entre 1 y 4 metros y están dispuestas en forma alterna. Las terrazas lineales, que seccionan las laderas transversalmente, poseen pretiles de piedra en sus bordes y tienen entre 50 y 180 metros de longitud, alturas que oscilan entre 40 y 60 centímetros y un ancho promedio de 2 metros. Por encima de los 900 metros sobre el nivel del mar se encuentra un sistema para el almacenamiento de aguas estacionales, que consta de un canal colector, de unos 200 metros de longitud, que conducía el agua hacia una hoyada natural y de allí era trasvasada hacia los campos de cultivo en terrazas.

 

Diseño y desarrollo: Dennis Adrian Silva Contreras / 0416 8583360 / dennisadrian79@gmail.com