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Costumbres
La información proveniente de los cementerios arqueológicos ha servido a los investigadores para reconstruir diversos aspectos dejas formas de vida pretéritas. El tipo de alimentación, enfermedades congénitas o adquiridas actividades físicas relacionadas o no con el trabajo, posiciones de prestigio dentro del grupo, son algunos de los temas que se han explorado y para los que se han obtenido respuestas a partir de los estudios de los restos biológicos. En el caso de las regiones tropicales, los restos óseos humanos y las ofrendas fabricadas en cerámica y piedra son los que mejor y casi exclusivamente se preservan en los yacimientos arqueológicos. Por ello, los antropólogos han volcado su atención hacia dichos estigios y han obtenido a partir de ellos valiosos datos acerca de las actividades productivas y los conceptos ideológicos de los pueblos prehispánicos.
Fases y posiciones de los enterramientos
En las tumbas asociadas a los contextos funerarios arqueológicos larenses se observan dos tipos de enterramientos practicados por le antiguos habitantes de la región: enterramiento primario y enterramiento secundario, de acuerdo a las formas de colocación y a la articulación o desarticulación del esqueleto. A su vez, estos tipos de enterramientos pueden ser individuales o múltiples. Los enterramientos múltiples son aquellos en los cuales se localizan diversos restos esqueletados pertenecientes a varios individuos sepultados, desarticulados o no, compartiendo una misma sepultura. En estos enterramientos varían la edad, el sexo y el número y tipo de objetos asociados y, en algunos casos, puede haber combinaciones de tipos de enterramientos, dependiendo de la filiación étnica, familiar y jerárquica de los individuos.
En el enterramiento primario, el cuerpo era colocado directamente en la sepultura, completo y articulado anatómicamente, generalmente con objetos votivos. Esta colocación del difunto en la tumba podía ser directamente {enterramiento directo) o utilizando algún elemente como intermediario entre el cuerpo y la sepultura (enterramiento indirecto). Tal es el caso de los fardos mortuorios fabricados con esteras y tejidos. Por otra parte, en los enterramientos primarios los esqueletos presentan variaciones mortuorias de acuerdo con la posición y orientación en la cual fueron sepultados esqueletos extendidos, semiflexionados, flexionados y muy flexionados, colocados decúbito dorsal (boca arriba), decúbito ventral (boca abajo) y decúbito lateral derecho o izquierdo (descansando sobre alguno de los lados del cuerpo).
En el enterramiento secundario, el difunto era sometido a un doble entierro-funeral», representado por dos fases: condición cadavérica y condición esquelética. En la primera fase de este tipo de enterramiento, el cadáver era sepultado, en alguna de las posiciones antes mencionadas, durante un año aproximadamente, hasta alcanzar el estado esqueletal; una segunda forma de manipulación y tratamiento del difunto en esta fase consistía en ahumar-desecar el cuerpo, exponiéndolo al fuego o brasas de un fogón funerario, con el objetivo de desintegrar todos los tejidos blandos. El propósito de ambosmétodos era el de lograr el estado esqueletal del cadáver, preparan1 dolo para una segunda fase funeraria. En esta, los restos esqueletados eran exhumados y desarticulados por los parientes, seleccionando algunos huesos como fémures, tibias, peronés, incluyendo el cráneo y durante un ritual funerario se le sepultaba definitivamente en el mismo lugar o era llevado a otro lugar funerario.

Las Sepulturas.
Existen variaciones constructivas en las sepulturas que corresponden a los grupos prehispánicos larenses, tanto aquellos con una organización social de carácter tribal como los que se han identificado como sociedades de cacicazgo. Los tipos de sepulturas hasta ahora identificados corresponden a hoyos, tumbas de piedra y tierra y urnas de cerámica.
Los hoyos eran excavaciones de planta rectangular o circular, con el fondo cóncavo u horizontal, rellenos con la misma tierra extraída, cernida finamente en algunos casos o con tierra transportada desde otro sitio. Algunas veces se encuentran asociados a fogones funerarios ubicados a unos 30 centímetros por encima del enterramiento. Estos fogones están acompañados, en algunas ocasiones, de piedras de tamaño medio colocadas sobre y alrededor de los restos humanos, a manera de lápida. A su vez, se les asocian vasijas ubicadas aproximadamente a la altura del cráneo, acompañadas de carbón, ceniza, tierra quemada y restos óseos humanos pertenecientes a las manos o pies de otros individuos. Las tumbas de piedra y tierra eran de planta rectangular, con paredes de arcilla muy compacta, el fondo horizontal y uniforme, construido con piedras pequeñas de forma esferoidal compactadas y cubiertas con tierra, sobre las cuales reposaban los restos óseos. Una «tapa» de piedra, construida con diversas piedras de río de forma esferoidal, de tamaño grande y medio, cubrían la fosa transversalmente. En algunos casos formaban parte de la «tapa» manos de moler y metates destinados originalmente a la actividad agrícola. Las urnas funerarias, fabricadas en cerámica, con o sin tapa, eran de diversos tamaños y formas y algunas veces estaban decoradas con pintura, aplicaciones o incisiones. Servían de tumba a uno o varios individuos y se les encuentra en cuevas, grutas o en cementerios (o sectores de ellos) ubicados en espacios abiertos.
Huellas de una estera usada como fardo mortuorio. Cementerio Boulevard de Quibor 1985
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Mascara

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Huellas de una estera usada como fardo mortuorio
Cementerio Boulevard de Quibor 1985 |