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Museo Antropológico de Quíbor "Prof. Francisco Tamayo"

El museo y la enseñanza de la historia

La arqueología como ciencia histórica en el proceso de reconstrucción de la vida de los Pueblos recurre a la información contenida en las evidencias materiales dejadas por los antiguos pobladores que ocuparon determinadas regiones, así como también a la consulta de documentos que reposan en los archivos ya a la tradición oral de las comunidades. Estas fuentes utilizadas por los investigadores han sufrido permanentemente Un deterioro parcial o total. En muchos casos, lo podemos Constatar en la destrucción de sitios arqueológicos a causa de saqueo, sistemático, el impacto del desarrollo económico y urbanístico y la acción del tiempo que pesa sobre ellos. En cuanto a los archivos, encontramos documentos cercenados, así como la sustracción y adulteración intencional de los contenidos. Asimismo, conseguimos un notable desinterés por las historias y demás manifestaciones corno la oralidad y las tradiciones populares que también son acervo histórico-cultural de los pueblos.

Esta situación responde a la ausencia de una coordinación de las políticas educativas y de desarrollo socio-cultural por parte de las instituciones públicas y privadas que deben orientar los destinos humanísticos y espirituales de la nación.

En el caso de la enseñanza de la historia encontramos en los centros de educación, formación y promoción un tratamiento simplista en los contenidos programáticos sobre los acontecimientos históricos, y un mal manejo de las fuentes necesarias para la reconstrucción científica de los hechos sociales. Ejemplo de ello el desconocimiento del periodo indio referido a los grupos aborígenes que poblaron en este caso la región larense. El espacio que ocupa este período dentro de los pensa de estudios es irrelevante y poco significativo, comparado con otros momentos históricos, como lo son el colonial, republicano y contemporáneo, en los cuales se concentra la mayor atención y difusión. El tratamiento ligero que se le ha dado al período indio, repercute de manera negativa en la formación de la identidad cultural y el sentido de pertenencia en la población manifestándose, en algunos casos, en la vergüenza étnica padecida al momento de interpretar nuestro pasado histórico.

La escasa atención a este proceso histórico en la enseñanza no permite valorar la importancia dejos restos materiales y espirituales legados por las culturas antiguas, profundasen contenido y significado ya que detrás de ellas se encuentran las formas de organización política y social de los pueblos que forjaron esos bienes culturales, recuperados por los arqueólogos e historiadores. De igual manera, los medios de comunicación en su programación excluyen la divulgación de los valores históricos, culturales y patrimoniales de la nación venezolana.

Resaltan patrones de conducta y expresiones culturales provenientes de los centros hegemónicos de poder incompatibles con la realidad vivida en nuestro seno, reforzando estereotipos foráneos en detrimento de nuestros principios éticos, morales y culturales nativos que se han fraguado en este violento mestizaje biológico y cultural. Es decir, sobre estiman la metrópolis colonizadora y subestiman lo propio. Son estas las razones por las cuales vemos cómo las historias son sustituidas por los productos importados de poca calidad en contenido social estéticamente pobres.

Por estas razones surge la necesidad de poner en práctica una estrategia educativa orientada al apoyo y promoción de la enseñanza de la historia desde los museos, porque son instituciones que conservan y estudian el patrimonio cultural de la nación con la finalidad de revalorizar y revitalizar en el pueblo la conciencia necesaria que Impulse los cambios sociales. Los objetos arqueológicos son las páginas sueltas de un voluminoso libro de nuestra historia. En el museo, nuestra tarea consiste en ordenarlos y presentarlos orgánicamente, de modo que podamos leer la historia página por página sin cansancio.

El museo es un repositorio científico y al mismo tiempo un centro de enseñanza de la historia, pero no todos los museos entienden su papel de esta manera y por tal razón muchos de ellos son, en verdad, nada más que un depósito de materiales interesantes, exóticos o espectaculares cuyo rol en el seno de la comunidad no pasa de ser más que un «atractivo» que en algunos casos pueden promover el interés de los que disponen de tiempo para realizar un «tour cultural».

De esta manera, el museo se convierte en un centro al servicio de una elite cultural con «tiempo ocioso» disponible.

El museo «de elite está estructurado, entonces con un neto contenido discriminatorio que en nuestra sociedad revela una posición conservadora y aristocratizante. El Museo Antropológico de Quibor desde sus inicios se ha caracterizado porque su metalenguaje es la investigación y codificación de insumos científicos para lograr el conocimiento riguroso de las raíces y de los perfiles sociales, en sus diversas esferas de acción, enfatizando en el hombre larense. En esta institución prevalece el concepto y la categoría científica sobre el objeto; la dinámica sobre la estática, es decir, una visión de herencia cultural procesal cuyo propósito fundamental es lograr una comprensión y una visión critica de los hechos históricos que determinaron las características de los objetos culturales.

Dentro de estos lineamientos proponemos en este trabajo que presentamos una nueva concepción de la museología y la museografía en las que prevalece lo pedagógico y lo alternativo como necesidad de desarrollar una educación y enseñanza no formal de la historia: dinámica, crítica y participativa.

Diseño y desarrollo: Dennis Adrian Silva Contreras 0416 8583360 / dennisadrian79@gmail.com