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AV. Pedro León Torres, esquina calle 10
Quíbor, Estado Lara,
Venezuela
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Habitantes
A pesar d e la diversidad ambiental y de las diferentes oportunidades de acceso ajos recursos hídricos de fauna, de flora y de tierras cultivables, los grupos humanos prehispánicos ocuparon los distintos sectores fisiográficos y pisos climáticos de la región larense. Esto significó que tanto las regiones montañosas, con una tupida cubierta vegetal, como las regiones bajas y semiáridas, fueron lugares donde existieron antiguos asentamientos humanos. De acuerdo a las investigaciones arqueológicas que se han realizado, desde finales del pleistoceno, hace unos 10.000 años, existe la presencia humana en el territorio de Lara. Desde entonces y hasta el siglo XVI de nuestra era, se produce la ocupación por parte de los grupos prehispánicos de los valles, depresiones y serranías de la región. Luego, durante la conquista española y el proceso de fundación de centros poblados, hay una preferencia por las subregiones con mayores recursos de agua, concentradas en su mayoría hacia el sur del estado. Este patrón de ocupación del espacio se mantiene hasta nuestros días.
Los primeros habitantes
Los testimonios arqueológicos más antiguos en el estado Lara corresponden a las sociedades de cazadores. Hace unos 1 0.000 años los primeros habitantes de la región centraron su subsistencia en la caza de grandes mamíferos, como los mastodontes y los megaterios, que se extinguieron a finales del pleistoceno, cuando ocurrieron drásticos cambios climáticos. Los estudios hasta ahora realizados no permiten llegar a conclusiones definitivas, pero se han encontrado artefactos de piedra como puntas de lanza, percutores, raspadores y raederas, junto a huesos de los animales mencionados. Estos hallazgos se han realizado en las regiones montañosas del sur y del centro de Lara, y parecen guardar relación con hallazgos similares en El Jobo, al sur del estado Falcón, en los sitios Muaco y Taima-Taima, cerca de la ciudad de Coro y en El Cayude, península de Paraguaná.
En la zona plana del valle de Quíbor se conocen varios sitios con restos de fauna pleistocénica, pero sin asociación con artefactos. En las montañas al sur del valle se encuentra el sitio La Hundición, un yacimiento que se ha considerado representativo de las sociedades cazadoras, aun cuando algunos investigadores han cuestionado la relación entre los hallazgos arqueológicos y los paleontológicos, pues no hay una clara asociación entre los artefactos líticos y los restos de fauna pleistocénica. El material lítico de La Hundición está conformado por bifaces, artefactos unifaciales, lascas modificadas, perforadores y puntas de proyectil, algunas del tipo conocido como «cola de pescado". La materia prima predominante es el chert, aún cuando fueron utilizados otros tipos de rocas. En La Hundición se obtuvo una fecha radiocarbónica de 7000 años, a partir de huesos de megaterio. Esta fecha coincide con la de otros yacimientos suramericanos en los que se han hallado puntas de proyectil «cola de pescado», cuya antigüedad se ha estimado entre 8000 y 7000 años.
La vida sedentaria
La disolución de las sociedades de cazadores y recolectores significó la aparición de grupos humanos sedentarios y estables, cuya subsistencia se fundamentaba en el control de plantas y cultivos. La tribalización de las sociedades prehispánicas significó también el desarrollo de los medios e instrumentos de producción y el establecimiento de nuevas formas de relaciones sociales. La aldea se convirtió en la unidad básica de producción, con relaciones de complementariedad económica con otras aldeas. Las relaciones de producción los individuos eran determinadas por la consanguinidad y paulatinamente se establecieron relaciones de tipo político.
Aun cuando no se ha determinado la manera en que las prácticas agrícolas surgieron en el territorio larense durante la época prehispánica, las investigaciones arqueológicas realizadas indican que para el siglo IV antes de nuestra era existían en la región aldeas estables sedentarias, correspondientes a grupos agrícolas y ceramistas. De acuerdo a los datos arqueológicos, el maíz parece haber tenido un papel fundamental en la economía de estas poblaciones, pues en los yacimientos representativos abundan los artefactos de piedra relacionados con la molienda de granos. Sin embargo, es posible que la yuca haya formado parte del conjunto de plantas cultivadas. Los testimonios de estas primeras sociedades agrícolas y sedentarias se han hallado en diversas zonas del estado Lara, pero de manera particular en el valle de Quíbor y en la región de Camay, en el MunicipioTorres, al norte de Carora. Además de la agricultura y la alfarería, las sociedades tribales desarrollaron una progresiva complejidad en las prácticas mortuorias, expresada en el uso de urnas de cerámica profusamente decoradas.
El yacimiento conocido con el nombre de Tocuyano, ubicado en el sector denominado Playa Bonita, en la margen izquierda de la carrera que comunica a Quíbor con El Tocuyo, es uno de los contextos arqueológicos de mayor antigüedad en el estado Lara relacionado las primeras aldeas agrícolas y sedentarias. Las investigaciones arqueológicas han permitido ubicarlo entre el 400 antes de Cristo y 500 después de Cristo. En Tocuyano se han recuperado artefactos para la molienda de granos, lo que hace suponer que el maíz tuvo un papel importante en la dieta de estas comunidades. Al igual que en otros sitios de agricultores prehispánicos en Venezuela, la cerámica forma parte de los restos arqueológicos y la de Tocuyano, de acuerdo a sus características decorativas, ha sido considerada como parte de una tradición alfarera que se extendió por todo el noroccidente de Venezuela. Existen otros sitios del valle de Quíbor que se estiman contemporáneos a Tocuyano y junto a este representan las antiguas aldeas de las primeras sociedades agricultoras de la región.
Los cacicazgos.
Desde comienzos de la era cristiana, existieron en varias regiones del país (Noroccidente, Andes, Llanos Altos occidentales y Centro), sociedades que alcanzaron una complejidad y estratificación que permite considerarlas como organizadas bajo la forma de cacicazgos, entendiendo por tales los modos de vida donde aparecen roles o status especiales y diferenciados que se explican por las posibilidades que ofrece un desarrollo considerable de la producción agrícola. Los cacicazgos, al igual que cualquier otro tipo de sociedad, pueden ser definidos arqueológicamente mediante un conjunto de rasgos o indicadores que se recuperan en los yacimientos arqueológicos. Las diferencias cuantitativas y cualitativas en el tratamiento de los difuntos; la diferencia en el tamaño y contenido de las viviendas; la existencia de obras y construcciones para el uso colectivo; el trabajo artesanal especializado; el comercio de materias primas y bienes exóticos serían, entre otros, testimonios arqueológicos de las sociedades de cacicazgo. Desde comienzos de la era cristiana existieron en el territorio del estado Lara sociedades agricultoras que poseían una estructura social jerarquizada. Las evidencias de estos pueblos consisten fundamentalmente en cementerios en los que se observa el carácter desigual del tratamiento dado a los enterramientos humanos.
En estos cementerios destaca la presencia de objetos votivos fabricados con conchas de caracoles marinos, para lo cual se requirió de una compleja y extensa red de intercambio para la obtención de a materia prima y una especialización artesanal para su elaboración. A partir del segundo milenio después de Cristo se conformaron sociedades de cacicazgo, que desarrollaron formas complejas de agricultura intensiva con un mayor rendimiento en la productividad de los cultivos, para lo cual se construyeron estructuras artificiales como estanques, canales de riego y terrazas en las laderas de las montañas. Los asentamientos eran grandes aldeas, algunas con montículos y otras con terrazas en laderas, construcciones que servían para emplazar las viviendas.
Durante el primer milenio después de Cristo, las sociedades de cacicazgo del valle cíe Quibor enterraban a sus muertos en cementerios ubicados tanto en la zona plana del valle como en las laderas que lo circundan. En el más conocido de estos lugares, el sitio Boulevard de Quíbor (siglos II al VIl de nuestra era), se colocaban como ofrendas vasijas de cerámica y adornos corporales fabricados en concha de caracol, piedra, ámbar y otras resinas vegetales. La distribución desigual en la cantidad y cualidad dejas ofrendas parece indicar que se otorgaba un tratamiento funerario preferencial a algunos individuos. La fabricación de la cerámica votiva y de los adornos de concha significó la existencia de artífices especialistas. En el segundo milenio después de Cristo aparecen asentamientos con construcciones artificiales en forma de montículos, distribuidos alrededor de un área central sin estructuras. Otros sitios de habitación no poseen estructuras monticulares y fueron emplazados en las zonas planas y altas de las márgenes de las quebradas.
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Naciones indígenas Noroeste de Venezuela Siglo XVI

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La Vida Cotidiana.
En la época prehispánica se adoptaron diversas formas de asentamiento de las comunidades. Las sociedades que basaron su subsistencia en las actividades de caza y recolección utilizaron campamentos eventuales para la fabricación de herramientas, captura y preparación de las presas. Los asentamientos permanentes aparecieron cuando se desarrollaron las prácticas agrarias y las actividades artesanales, especialmente la fabricación de cerámica. En estas aldeas sedentarias las viviendas se encontraban relativamente separadas unas de otras. Sin embargo, algunos de estos poblados tendieron a concentrarse y, en ciertos casos, se emplazaron las viviendas en las laderas montañosas, mediante la construcción de terrazas artificiales. La manufactura de objetos utilitarios, votivos y rituales era una actividad de gran importancia en las sociedades prehispánicas. Una de las artesanías de mayor antigüedad y desarrollo fue la cerámica, que se fabricó desde varios siglos antes de la era cristiana y tuvo variadas expresiones formales y decorativas a través del tiempo. También destaca la elaboración de objetos de conchas de caracol, utilizando especies obtenidas en las costas marinas. Los tejidos y la cestería también formaron pártele las industrias practicadas por los pueblos prehispánicos de la región. Junto a estas artesanías, que indican la existencia de especialistas para su fabricación, también se confeccionaron objetos ornamentales en piedra, azabache y ámbar. Las ceremonias y rituales formaban parte fundamental de la vida de los habitantes prehispánicos de la región larense. Probablemente, las actividades rituales tenían relación con las prácticas de curación, el culto a los muertos o la celebración de fiestas agrícolas, relacionadas con los inicios de las cosechas. En las fiestas y ceremonias se utilizaron diversos objetos de los que han quedado testimonios arqueológicos: Flautas de hueso, sonajeros de cerámica, artefactos posiblemente utilizados para la preparación de sustancias alucinógenas, pipas de arcilla, representaciones de deidades elaboradas en piedra y en cerámica, entre otros.
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La Conquista Europea.
La colonización del occidente de Venezuela se inició con la fundación de Coro, en 1527, desde donde se enviaban las expediciones al interior del territorio. En septiembre de 1530 partió la primera incursión de europeos a la región de lo que hoy es el estado Lara, encabezada por Nicolás de Federman, quien representaba a os Welser, banqueros y comerciantes alemanes. Esta expedición tenía como meta principal el hallazgo del Mar del Sur, cuya existencia era referida por los indígenas y, junto con El Dorado, se había convertido en la obsesión de los primeros exploradores del territorio venezolano. Federman atravesó la serranía de San Luís, en el estado Falcón, cruzó la región central de Lara y llegó hasta el río Cojedes. Exploró el valle del Yaracuy, llamado Vararida por sus habitante, los caquetíos, y desde allí regresó a Coro. Durante su recorrido, Federman observó la existencia de varias naciones indígenas en el actual territorio larense, describió algunas de sus costumbres y sen; lo los territorios que ocupaban: al norte del río Tocuyo, en la región limítrofe con Falcón, se encontraban los jiraharas; al sur de este río, en la sierra de Matatere, se asentaban los ayamanes; en la region de Bobare, al norte de Barquisimeto, se ubicaban los cayones en le zona de la actual población de Río Tocuyo, vivían los xaguas; en el Valle del Río Turbio o Variquecemeto, dominaban los caquetíos Los diarios de viaje, relaciones geográficas y demás documentos coloniales describían las costumbres de estas comunidades. Así pe ejernpkxen la Recopilación Historial del franciscano Pedro de Aguado, escrita a finales del siglo XVI, se destaca la existencia de sitios de culto, cuando se dice que en la «provincia de Cuycas», que se extendía al sur de Carora, su gente es idólatra: tienen o usan de algunas figuras en que adoran, que llaman los españoles tunjos. Lo que estos indios ofrecen en sus santuarios es hilo y quitero y otras cuentas hechas de cierto género de cuentas de piedras algo verdes que son de la generación de otras piedras que en esta provincia
y en la de Mérida, hay, provechosas para el dolor de la quijada...Sacrifican
venados en los santuarios, y ponen también venados cuantas cabezas pueden haber de venados, en tanta cantidad que entrando en uno de estos santuarios y templos, casi no verán otra cosa sino cabezas y aspas de venados.
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Pipa

CERÁMICA ALTURA:8.7CM. LARGO: 11.5CMLA PURA Y LIMPIA, MUNICIPIO JIMENEZ FASE BOULEVARD SIGLOS II-VII D.C |
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