Reseña Histórica
A mediados de la década de los años sesenta, un grupo de maestros y artesanos dirigidos por Orlando Jiménez y Miguel Jiménez, Director y Profesor de la Escuela Artesanal La Ermita, respectivamente, inician la diligente labor de acopiar vasijas, collares y restos humanos recuperados en los distintos sitios arqueológicos ubicados en el Valle de Quíbor. De esta manera, se siembra la simiente de lo que más adelante constituiría la base que impulsó lo que hoy en día es el Museo Antropológico de Quíbor, con su reconocida y destacada colección.
Simultáneamente a la encomiable labor de estos notables quiboreños, a causa de unos trabajos de obras públicas realizados en el centro de la ciudad, se hizo uno de los hallazgos más trascendentales para la investigación arqueológica: el Cementerio Aborigen Boulevard de Quíbor. Las autoridades regionales, al tener conocimiento de tal evento, autorizaron los estudios antropológicos pertinentes, responsabilizando de los mismos al antropólogo Adrián Lucena Goyo.
Los trabajos arqueológicos en el cementerio indígena en su primera etapa permitieron recuperar ciento treinta esqueletos humanos con numerosas vasijas y objetos en concha de caracol marino y hueso, utilizados como ofrendas mortuorias. La magnitud de la necrópolis y la necesidad de darle una interpretación científica a esa realidad histórica que se estaba presenciando, obligó a las autoridades políticas y a la opinión científica a fundar en la ciudad de Quíbor el Centro Científico Antropológico y Paleontológico del Estado Lara.
Con la creación de la Fundación Larense para la Cultura en 1979, el gobierno regional adscribe a su administración el Centro Científico, dando inicio a las reflexiones y replanteamientos sobre los objetivos y perfil que debía cumplir la institución científica, así como acerca de la reconsideración de los proyectos de investigación, propuestas museológicas y función educativa.
Esta etapa de replanteamiento del centro de investigación culmina con su transformación en el Museo Arqueológico de Quíbor, a partir de mayo de 1981, con un ámbito regional de investigación, conservación y difusión del patrimonio arqueológico regional. Con este concepto de museo, se logró definir las distintas áreas de investigación y diseñar los programas y actividades con el concurso del trabajo interdisciplinario e interinstitucional. Fue iniciada en 1981 bajo la dirección del antropólogo Luis Molina, entendiendo que el objetivo fundamental del Museo Arqueológico es la investigación de los resultados obtenidos a través de estudios rigurosos, utilizando como vehículo el lenguaje museológico y su objetivación a través de la museografía, charlas, audiovisuales, seminarios y publicaciones diversas.
La labor científica fue posible gracias a la participación efectiva de la escuela de Antropología de la Universidad Central de Venezuela, con la firma de un convenio de colaboración entre Fundacultura y esta universidad. Se logro la presencia y participación de profesores y estudiantes universitarios en diferentes tareas y proyectos así como también la participación de investigadores de otros países lo que le da una trascendencia nacional.
En 1995, con el respaldo de la Gobernación del Estado Lara, el Instituto del Patrimonio Cultural y el Consejo Nacional de la Cultura, se inició un proceso de rescate a fondo de la infraestructura del Museo y una renovación total de sus espacios expositivos, proceso que luego de nueve años de trabajo ininterrumpido exhibe sus resultados. A la par de estas iniciativas, el Museo ha reiterado su vocación investigativa que se expresa tanto en los proyectos de investigación que desarrolla como en la actividad editorial.
Desde marzo de 1988 al presente, esta institución está bajo la dirección del antropólogo Juan José Salazar.
En octubre de 1999, el hasta entonces llamado Museo Arqueológico de Quíbor pasa a denominarse Museo Antropológico de Quíbor Francisco Tamayo. Este cambio nominativo, lejos de ser una ocurrencia burocrática, refleja aspectos importantes de la vida del Museo. Una perspectiva más amplia, como es la ofrecida por la antropología para el entendimiento de los procesos culturales e históricos, es asumida en este epónimo Francisco Tamayo. Significa reconocer la condición del notable investigador larense como adelantado de los estudios antropológicos en la región, además de su relevancia académica y científica en el campo de la botánica y de las ciencias del ambiente natural. Pero también debe señalarse que el ahora Museo Antropológico de Quíbor vive una nueva etapa en su dilatada existencia que se acerca a las cuatro décadas.
En 2001 - 2003, Se firman los convenios de colaboración entre el Instituto del Patrimonio Cultural y el vice-ministerio de Cultura para la continuación de las obras. Se concluyen las primeras cuatro edificaciones que conforman el conjunto del museo: nuevas salas expositivas, investigaciones, residencias y servicios.
El 9 de mayo de 2004, se realiza el relanzamiento del museo con la apertura de todas sus salas expositivas como parte de un proyecto integral que posibilita la valoración del patrimonio arqueológico regional a través del registro y conservación de sus colecciones, la edición del catálogo de su exposición permanente, la apertura de nuevas líneas de investigación, el programa pedagógico, un programa de divulgación y promoción efectiva del patrimonio arqueológico.
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